lunes
GOFRES
(...) Durante un tiempo al hacer el transbordo en Sol entre la línea 1 y la 3, un olor a gofre inundaba los túneles por los que grupitos de gente salen, entran, van de un lado a otro. En los intercambiadores de metro casi nadie esta parado, todos se mueven, se miran, se rozan y siguen. El olor se hacia cada vez mas intenso al subir las escaleras y llegar a ese puesto de gofres y sabe dios que otras chucherías. Al pasar delante de él, siempre bajaba un poco mi ritmo para disfrutar de ese olor que me gusta a pesar de no gustarme el sabor de los gofres y veía que hacían las dos mujeres sudamericanas que atendían al personal. No lo duden en la hostelería ya casi solo trabajan extranjeros y deberíamos ser agradecidos. Un día, con esas dos mujeres había una chica muy guapa, jovencita, morena alta y delgada. Una chica, que al mirarla, te la podrías imaginar trabajando de diseñadora, dependienta de un tienda de Serrano o respondiendo a test súper inteligentes en revistas de tendencias, pero no, aquel era su trabajo y ella sonreía. Desde aquel día ya no solo bajaba el ritmo sino que me paraba a observarla, siempre atenta, siempre sonriente, con una expresión entre pícara, apasionada y responsable. Ella nunca se dio cuenta de que la observaba porque una marea de gente siempre se interponía entre mi mirada y la suya. Era una chica que daba gusto ver, trasmitía una sencillez abrumadora, un encanto evidente y además, o realmente, era muy guapa. Que le voy a hacer, me gustan las chicas guapas. Durante días pensé en empezar a pararme todos los días para coger un gofre esperando a que algún día me convirtiera en cliente habitual y pudiéramos decirnos algunas palabras. Novelé mucho con esa posibilidad pero pasaba un día, pasaba otro y me daba vergüenza o estaba pensando en otras cosas. El día en que estaba decidido a hacerlo, ella no estaba, me olvidé, y cuando decidí hacerlo bien de una vez por todas y acercarme sin mas y decirle algo, la estación de Sol se puso en obras y en mi camino desapareció el olor y el puesto de gofres. (...)
ILUSTRACIÓN: Micromo
TEXTO: Valentìn Barreira
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